28.10 2011

Hoy Sergi Pàmies ha hecho una asistencia a lo Panenka. Con temple, valentía y en el momento oportuno. Hoy Sergi Pàmies ha dedicado su columna en la sección de cultura de La Vanguardia a la ilusión de cuatro chalados que consiguieron convencer a otros cuatro chalados para montar un proyecto que se aguanta por las ganas. Que vive por el periodismo y ansía explicar las cosas bien. Que busca, qué demonios, escarbar historias humanas en vestuarios con olor a reflex y manchas de humedad y pretende acercar la épica, que la hay, de la camiseta sudada en el cesto de la ropa sucia. Que recupera mitos de anteayer y bucea en los nombres claves del hoy. Luego el fútbol es la excusa perfecta. Porque nos une a todos, chalados y no tanto.

Como me siento un poco parte de esa gran familia panenkista (soy como el primo de fraggel rock porque les mando mis postales desde la distancia y no nos vemos, aunque de una cerveza en navidades no se escapan) me ha hecho especial ilusión ver la columna de Pàmies en el diario en el que trabajo.

Cuando vaya a Barcelona, si me cruzo con Pàmies en la redacción, prometo pedirle que se deje un mostacho al estilo del futbolista checo por unos días. Y que esa imagen sea portada del Panenka #100.

Aquí el artículo publicado en La Vanguardia

PANENKA
Hasta ahora Panenka era el apellido de un checo conocido por arriesgar más allá de la sensatez al lanzar un penalti. A partir de ahora también es el nombre de una revista mensual sobre fútbol (sólo cinco euros). Es un experimento temerario y, en consecuencia, parece condenado a morir joven (y pobre). Por eso conviene comprarla (yo la encontré en la librería La Central) y leer con voracidad retroactiva sus dos primeros números. Panenka ocupa un espacio que, en parte, coincide con el de los periódicos, pero aporta formatos más extensos, temas atemporales, una estética de la memoria incompatible con las urgencias y un gusto iconográfico que ayuda a interrelacionar referencias. Esta suma de virtudes tiene un nombre: cultura.

Pero, con buen criterio, Panenka no abusa de ese intelectualismo que puede transformar el fútbol en una pesadez. Los principios de Panenka son futbolísticos y no renuncian a una visión granangular, que trenza la anécdota, la teoría, el recuerdo y las excentricidades. Esta suma de virtudes tiene un nombre: literatura. Panenka, sin embargo, no cae en la erudición repelente que, a menudo, abre abismos entre la curiosidad y una futbolfilia esnob. Y esta interpretación de los valores literarios se pone al servicio de muchas arcadias individuales (a veces algo anecdóticas y autoreferenciales) pero también de un periodismo deportivo capaz de entrevistar a figuras del pasado, de analizar el nacimiento de la selección de Sudán (espléndido reportaje de Xavier Aldekoa, corresponsal de La Vanguardia) o de diseccionar la dimensión del agente Jorge Mendes, pieza clave para entender la conversión de toda una industria en un laboratorio de experimentación financiera.

Si aplico criterios racionales, llego a la conclusión de que Panenka tiene demasiada chicha para costar sólo cinco euros y de que, igual que otros felices y fugaces experimentos de la cultura, morirá prematuramente. Si aplico criterios sentimentales, en cambio, pienso que se mantendrá gracias al interés de los aficionados por prolongar la experiencia futbolística más allá de los partidos. Pa

nenka conecta con una sensibilidad que, en otros formatos, nos ha regalado grandes momentos de literatura futbolística: Vladimir Dimitrijevic, Gonzalo Suárez, Juan Villoro, Ramon Besa, Nick Hornby, David Winner, Alex Bellos, Bernard Morlino, Bill Budford, Eduardo Alfredo Sacheri, Franklin Foer, Josep Maria de Sagarra, Péter Esterházy, Enrique Vila-matas, Pino Cacucci, Manuel Vázquez Montalbán, Carlos Drummond de Andrade, Jonathan Wilson, Eduardo Galeano y tantos otros que no me caben porque el espacio del artículo se acaba.

19.03 2011

Emitido en El Món a Rac-1 el 18/03/2011

S’ha de ser valent. Imaginem-nos la situació: una ciutat, Bengasi, arraconada per un exèrcit més poderós i amb el coronel Gaddafi amenaçant que, al cap d’unes hores, tot hauria acabat i no hi hauria pietat amb ningú. Imaginem-nos també tres setmanes amb el món sense reaccionar. Amb una comunitat internacional covarda, preocupada fent veure que volia fer, però sense fer res. Imaginem-nos un poble que, tot i això, segueix lluitant.

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10.03 2011

Publicado en La Vanguardia el 09/03/2011

Pintarle la cara al nuevo amanecer sudafricano cuesta veinte millones de euros. Según el presupuesto de gasto nacional para 2011, esa es la cantidad destinada a renovar el Mahlamba Ndlopfu, la residencia presidencial de Jacob Zuma en Pretoria. El anuncio de la lujosa renovación del edificio, cuyo nombre significa nuevo amanecer en lengua tsonga, ha removido las tripas de Sudáfrica donde aún resuena el eco de la llamada a apretarse el cinturón que el ministro de finanzas lanzó la semana pasada. Las obras, que supondrán la mejora de las infraestructuras, los servicios y accesos del edificio, empezarán en abril y durarán 15 meses. El gasto amarga cuando se pintan las cifras: el coste de renovar la casa oficial del presidente es superior al dinero destinado al programa de educación sobre el Sida del año pasado (Sudáfrica es el país con más infectados de VIH, unos 5,7 millones), y es una cantidad similar a la necesaria para construir en el país unas 200 nuevas clínicas rurales o 3.500 casas de protección oficial. Se trata la mayor renovación de la historia de la residencia presidencial sudafricana, en la que ya se habían realizado obras en los últimos años por un valor total de unos cinco millones de euros.

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06.03 2011

Publicado en Dinero el 06/03/2011

“Ven a ayudar en el campo, estoy enfermo”. El mensaje vino a ser ese. Zacarías, el mayor de la familia Sidibé, llamó hace unos días a su hermano Abdulayé, que vive en Bamako, capital de Mali. Zacarías es el cabeza de familia en la pequeña -y humilde- aldea de Magadala, al sur del país, y su enfermedad dejaba a la familia en apuros: si nadie cultivaba los campos, no habría nada que comer después. Tuvo que andar unos kilómetros para encontrar cobertura y echar mano de un milagro de plástico y teclas: su teléfono móvil. “Me llamó para que fuera a trabajar los cultivos de la familia lo antes posible, si no, habría mandado el mensaje al próximo vecino de la zona que hubiera venido a la ciudad, pero habría tardado varios días, quizás semanas”, explica Abdulayé. La salvación de la familia Sidibé es también el futuro de la telefonía móvil. Con el mercado de varios países europeos con más del 100% de penetración, echar las miras sobre el continente negro es apostar a caballo ganador. En África, el mercado de móviles de mayor crecimiento del mundo -de 30.000 en 1992 a 506 millones en 2010-, aún queda mucho margen de negocio: una de cada diez personas del África rural no tiene móvil. No son cifras menores:

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01.03 2011

Emitido en El món a Rac-1 el 1/03/2011

1969. L’home trepitja per primera vegada la Lluna, Nixon esdevé president dels EUA i comença la guerra del futbol entre El Salvador i Hondures. Però no tot el que va passar el 1969 fa olor de passat. Aquell any, un jove Gaddafi agafa les regnes de Líbia i, casualitat, s’envia el primer missatge del que, anys després, s’anomenarà internet. Avui, la xarxa és un factor important de la revolució que pot provocar la caiguda del líder libi.

Els temps canvien i allò impossible pot passar. Des del 1969, Gaddafi ha estat intocable. Líder llest. El coronel libi ha fet bones amistats arreu del món. Des de dictadors africans i líders occidentals amb amnèsia selectiva, fins a sants en vida, com Nelson Mandela, li han declarat la seva amistat. Però no cal anar tan enrere. El silenci de l’Amèrica Llatina avui també fa pudor d’interessos tacats de petroli libi.

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28.02 2011

Cuando la inspiración está con una piña colada en las Bahamas, esta canción le pide que vuelva ya. Mil veces.

África es Good Man. Y a revés.

20.02 2011

Publicado en La Vanguardia el 20/02/2011. Kigali, Ruanda

De izquierda a derecha: Michel (16), Marcel (16), Emery (15), Celestine (16), Innocent (16). Detrás, el edificio de la Amavubi Academy. Foto: Xavier Aldekoa.

De izquierda a derecha: Michel (16), Marcel (16), Emery (15), Celestine (16), Innocent (16). Detrás, el edificio de la Amavubi Academy. Foto: Xavier Aldekoa.

Hace justo 17 años, Ruanda se hundió. Un genocidio fratricida acabó con uno de cada diez ruandeses.

Pero, también, hace justo 17 años, nacieron los chavales que forman la selección sub-17 de fútbol y tuve la suerte de conocer en Kigali.

En su timidez y ganas de triunfar vi la esperanza de un país que quiere pasar página de una vez. El Gobierno ruandés, con sus enormes claroscuros, esta vez apunta bien: ha creado una “Masía” para que sus jugadores estudien y entrenen juntos. Sin prisas. Para que, en cinco, siete, diez años o los que sean, Ruanda deje atrás sus fantasmas y vuelva a sonreír. Estos chavales juegan para que su país tenga motivos de orgullo. Para que Ruanda sea sinónimo de fútbol. Ojalá lo consigan.

Aquí el reportaje: 

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16.02 2011

Publicado en La Vanguardia el 16/02/2011

Juan Tomás Ávila

El escritor Juan Tomás Ávila

Unas gotas de los ánimos de cambio en África subsahariana aterrizaron en El Prat ayer.

El escritor y bloguero ecuatoguineano Juan Tomás Ávila Laurel inició el pasado viernes una huelga de hambre contra el régimen de Teodoro Obiang Nguema. “Mi intención es denunciar la corrupción y la penosa situación del pueblo de Guinea Ecuatorial”, explicaba ayer nada más aterrizar en la capital catalana.

Aunque en la ex colonia española los ingresos por el petróleo rozan los 5.000 millones de dólares anuales, el 77% de su población vive por debajo del umbral de la pobreza.

Ávila Laurel no se atrevió a poner un límite a su acción: “Llegaré hasta donde sea, pero lo importante es que la gente coja el testigo. Yo doy el primer paso para denunciar lo que ocurre, pero desde Guinea Ecuatorial, tienen que empujar; también desde España”. Las revoluciones de Egipto y Túnez le animaron a dar el paso. “Ya pensaba desde hace mucho que había que hacer algo, pero la emoción de ver cómo un pueblo echaba a un dictador sin las armas me da esperanzas y me inspira”, explicó.

El autor, de 44 años, cree que en varios países africanos se dan los contextos necesarios para una revolución, pero el olvido facilita la represión. Por eso está en España, para que se escuche su voz. “Si nadie lo sabe, para los dictadores es fácil reprimir al pueblo, por eso estoy aquí, para decir que yo soy sólo uno pero el mundo debe levantarse”.

16.02 2011
Publicado en La Vanguardia el 16/02/2011
Revueltas en África negra y presidentes con más años en el cargo. Infografia La Vanguardia
Revueltas en África negra y presidentes con más años en el cargo. Infografia La Vanguardia

África: 293 millones de personas subnutridas. Hombres ancianos en el sillón presidencial desde hace dos y tres décadas. Corrupción y tasas de paro por las nubes en un continente joven: la mayoría de africanos tiene menos de 25 años. El uso del móvil e internet crece a un ritmo endiablado. ¿Por qué África negra no ha seguido hasta ahora la estela revolucionaria de Egipto y Túnez? ¿La semilla de la revuelta está en África negra?. En este artículo, publicado hoy en La Vanguardia, alguna de las claves:

En África Subsahariana hay mil Mohamed Bouazizi. O un millón. El joven tunecino que se inmoló, arrancó así la revolución de los jazmines y, de pasó, incendió el mundo árabe no era único. Al revés. África negra está llena de jóvenes con estudios, desesperados por sacar su familia adelante -Bouazizi venía verduras en la calle- y hartos de humillaciones. Hay mil Mohamed Bouazizi porque los contextos salpicados de pobreza, paro y falta de libertad no son invitados extraños en el continente. ¿Pero esos factores son suficiente para que las revoluciones árabes naveguen Nilo abajo y se expandan en el continente negro? Cuando nadie lo esperaba, Egipto y Túnez dijeron basta a la injusticia y adiós al dictador. ¿Y tú, África negra?

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15.02 2011

Foto: grain.org

Publicado en La Vanguardia el 15/01/2011

La pregunta de Helen Winslow hiela el alma. “El agua llegó de repente, inundó todo y me estropeó un kilo de harina y medio de azúcar. ¿Y ahora qué como?”, se lamenta. Helen vive en un cuarto de chapa de cuatro metros de largo y dos de ancho, donde ha hecho un tetris con un colchón, dos cacerolas y un armario que conserva marcas de barro. “Hasta aquí llegó el agua, quiero irme de aquí”, dice. Su vivienda de uralita, que se recupera de las lluvias que en el último mes se han cebado con Kliptown, una de las zonas más pobres de Soweto, es también el espejo de la fragilidad del continente. Además de Sudáfrica, la temporada de lluvias amenaza miles de hectáreas de tierra cultivable en Botswana, Lesoto, Mozambique, Namibia, Zambia o Zimbabue. El puñetazo en el estómago de la naturaleza está cargado de cinismo porque en el este y el cuerno de África la sequía ha sido dura y porque llega en el peor momento: el índice del precio de los alimentos ha alcanzado su pico histórico desde que el Organismo de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) empezó a contabilizarlo en 1990. La subida recuerda a la de 2008, cuando el número de personas que pasaron hambre en el mundo superó los mil millones. Pero el contexto no es igual. Por eso, África Subsahariana vive entre quienes temen una nueva crisis y el optimismo de quienes piensan que los países africanos han aprendido la lección.

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