29.10
2009
Sofía, víctima de las minas antipersona en Mozambique. Por esta imagen, el periodista independiente Gervasio Sánchez ganó el premio Ortega y Gasset a la mejor fotografía. Foto: Gervasio Sáncez

Sofía, víctima de las minas antipersona en Mozambique. Por esta imagen, el periodista independiente Gervasio Sánchez ganó el premio Ortega y Gasset a la mejor fotografía.

Publicado en La Vanguardia el 29/10/2009.

Una furgoneta blanca aparca ante el consulado de Mozambique en Johannesburgo. De ella se apean una mujer y cinco hombres, con la ropa sucia y de mirada humilde. Los llevan a votar. Los seis vienen de Alexandra, un barrio de chabolas al nordeste de la ciudad. “Si no, no vendrían, no tienen con qué pagarse el transporte, pero luego son libres de votar a quien quieran, ¿eh?”, subraya el conductor, que dice trabajar para el Gobierno de Mozambique. A la salida del colegio electoral (otros 104 centros han sido distribuidos en varios países para los emigrantes mozambiqueños), los seis reconocen haber apostado por el actual presidente.

 La mayoría de sus compatriotas pensaron ayer igual. Según los primeros sondeos, el Frente de Liberación de Mozambique (Frelimo) revalidó la victoria del presidente Armando Guebuza, que tendrá su segundo mandato al frente del país. El Frelimo, en el poder desde que el país se independizó de Portugal en 1975, era el favorito frente a la Renamo – la antigua guerrilla-y el recién creado Movimiento Democrático de Mozambique (MDM).

En juego estaba la consideración más allá de sus fronteras. En sus cuartas elecciones democráticas tras la guerra civil que hirió de muerte al país (finiquitada en 1992), se esperaba que Mozambique diera un paso al frente en madurez democrática, que cristalizó en una jornada electoral con numerosos observadores internacionales al quite – delegación española incluida-en la que no se habían notificado incidentes. Un respiro para la comunidad internacional, temerosa de que la mala praxis del vecino Zimbabue o el ambiente enrarecido de Madagascar – que sufrió un golpe de Estado este año-tuvieran cierto eco. La tranquilidad de ayer se celebró como buen síntoma.

Pese a todo, Mozambique, con la pesca y un recuperado turismo como argumentos de futuro, sigue siendo un país frágil. Durante la campaña, el mensaje del Frelimo era sencillo: lucha contra la pobreza. Desde el fin de la guerra, las cosas no han mejorado para muchos: más del 75% de la población vive con menos de dos dólares al día. Hay motivos para un leve optimismo por el crecimiento económico – un 8% anual desde 1992, casi la mitad el año pasado-y la aparente solidez política del país, certificada por fundaciones independientes como el índice de buen gobierno Ibrahim Mo, que subraya el respeto a las leyes y los derechos humanos. Pero también hay síntomas de desencanto. Aunque ayer se anunciaba una mayor participación, las voces más optimistas apuntaban a una cifra cercana al 40% de los votantes. En los primeros comicios libres votó el 80%.

El proceso electoral no ha esquivado todos los aires de sospecha. El recién creado MDM denunció intimidaciones y la invalidación de candidaturas en nueve de trece circunscripciones por supuestos errores en la documentación. Pero Mozambique, considerado un éxito de Áfricapor su salida negociada de la guerra civil, quiere seguir siendo visto con optimismo.

No hay comentarios.

Añade tu comentario