2009
Publicado en La Vanguardia el 22/11/09. Isla Mahé. Seychelles.

El turismo y la pesca son los dos pulmones económicos de las Seychelles. Foto: Xavier Aldekoa
Al anochecer, el bar Pirate´s Arm reúne a gente de mar que acude a ahogar la nostalgia en cerveza o coñac. Al fondo del local, sentada en un taburete, Marylene Eder apura una copa más sola que la una. “Poca gente, ya ves”, rompe el hielo. A sus casi sesenta años lleva muchas noches al frente del negocio como para no saber que si hay pocos barcos y el turismo flojea, no es cuestión de hablar del pan a la tremenda.
Por eso se pone en guardia cuando se le pregunta si la relación de las Seychelles con la piratería está ahuyentando a los turistas. “Esos (los piratas) no traerán nada bueno, pero no creo que estén viniendo menos turistas por eso, otra cosa es la pesca…”, opina. Inglaterra, Francia, Italia y Alemania son los principales lugares de origen de los turistas de las Seychelles, y Marylene contraataca. “La crisis económica es fuerte ahí, ¿no?”, pregunta con una pizca de malicia. Gato viejo, esquiva relacionar el nombre de la isla y la piratería. El turismo y la pesca, por este orden, son los verdaderos pulmones de la economía del país más pequeño del mundo con moneda propia, la rupia. Y hablar de obstáculos para el turismo en la isla provoca escalofríos. Uno de cada tres seychellenses trabaja en el sector turístico, que proporciona al país alrededor del 70% de sus ingresos. La prudencia de Marylene no es gratuita, es inteligente. Pero el miedo a que la piratería afecte al turismo existe. El primero en admitirlo es Lydesie Chetie, responsable de la empresa Hunt Deltel, agente de barcos del puerto. Según Chetie, “la situación es delicada, los piratas son un problema económico muy importante no sólo para los pescadores, también para los barcos turísticos que van de isla a isla”. Yno le hace pizca de gracia decirlo.
Tampoco los políticos están tranquilos. Lo confirman los movimientos del Gobierno de las Seychelles. En los últimos meses, el Gabinete de las islas reforzó la seguridad contra los piratas con acuerdos de colaboración con EE. UU. y la UE. Según destacó el embajador de España en Seychelles, con residencia en Etiopía, Antonio Sánchez-Benedito, uno de los puntos relevantes del reciente acuerdo con la UE subraya que los piratas detenidos podrán ser trasladados al archipiélago para ser entregados y juzgados. La cuestión es vital, ya que los piratas cada vez se acercan más a las Seychelles para abordar barcos al salir del puerto, según confirmaron marineros españoles. A preguntas de este diario, el ministro de Desarrollo Local de las Seychelles, Vincent Meriton, aceptaba que la cuestión les empuja a actuar. “La piratería afecta a la pesca, un sector clave para nuestra economía, pero también debemos proteger al turismo. Hemos autorizado la seguridad armada en los pesqueros y estamos evaluando la posibilidad de po-ner seguridad en los barcos turísticos”, adelantó. Pese a todo, rechazó que ya se pueda hablar de “crisis pirata”. “Según nuestros datos, a finales de año sólo habremos sufrido un descenso de un 1% o 2% de turistas”.
Las fuentes institucionales hablan de optimismo y disimulan sus miedos. Pero eso es imposible pedírselo a quien, tras 25 años en el mar, tiene tres bocas que alimentar y ha vivido un secuestro en primera persona. En marzo de este año, Francis Rocou estuvo tres meses secuestrado junto a siete compañeros. Y eso que no le buscaban a él. “Me pusieron una pistola en la cabeza y repetían ´¡dónde están ¡¡dónde están!´, querían que dijera dónde había barcos con turistas”, explica. No se lo dijo. Él relativiza su valor: “Si hubieran cogido a turistas, habría sido un desastre para mi país y necesitamos que la gente venga para poder trabajar”, dice. Hace tres siglos, las islas Seychelles sirvieron de refugio a los piratas de la ruta a Asia. El archipiélago, inhabitado, era un paraíso pirata. Para Francis, la esperanza pasa por que no vuelva a serlo nunca más.

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