22.11
2009

Publicado en La Vanguardia el 19/11/2009

Knaan huyó de Somalia en 1991 hacia Estados Unidos primero y Canadá después

Knaan huyó de Somalia en 1991 hacia Estados Unidos primero y Canadá después

En 1991, Somalia se derrumbó. Ya venía tambaleándose, pero el día que el gobierno de Barre cayó, se acabó el futuro. Ese día, en la embajada de EE. UU. una madre desesperada, con su hijo de 13 años Keinan Abdi Warsame de la mano, suplicaba por un visado de salida. Y en la moneda salió cara. Un sí in extremis – cerraron la embajada el mismo día-les embarcó en el último vuelo de Mogadiscio a Canadá. Dieciocho años después, aquel niño por el que corría sangre de artista (su abuelo fue el poeta Haji Mohamed y su tía, la cantante Mangool) se ha convertido en un joven de figura espigada y alma de poeta.

K´naan, con el hip-hop por bandera, pide paso en la escena musical y reivindica con orgullo sus raíces. No hace nueve meses que su segundo disco de estudio, Troubadour, llegó a los estantes y le llueven aplausos. Amazon lo ha elegido como mejor álbum de hip-hop del 2009 yel octavo entre todos los estilos. El último empujón le ha llegado de la mano del fútbol: Coca-Cola ha escogido su canción Wavin´Flag para su campaña en el Mundial de fútbol en Sudáfrica del próximo verano.

Su pasado engancha y su futuro anima a prestar atención. La revista Rolling Stone tiraba de comparaciones a lo grande para definirlo. “Tiene un aire a Bob Marley, un soplo de Eminem y mezcla música africana con hip-hop comprometido”, dibujaba. Pero que su apariencia frágil no confunda a nadie. Sus letras son todo menos cándidas. K´naan huye de los aires de rapero matón, pero clava sus opiniones sin anestesia. Aunque no gusten. En el popular diario on line The Huffington Post le han brindado una columna de opinión para sacarle partido a su verbo mordaz desde que publicó un artículo titulado “¿Por qué no condenamos a nuestros piratas?”. Porque K´naan se resiste a condenarles, claro.

Somalia. Troubadour, 2009. "Qué sabes tú de los piratas que aterrorizan el océano / No conocer un simple día sin una gran conmoción / No puede ser saludable vivir con emociones tan fuertes / Y cuando lo intento y me duermo, veo ataúdes cerrándose".

Somalia. Troubadour, 2009. "Qué sabes tú de los piratas que aterrorizan el océano / No conocer un simple día sin una gran conmoción / No puede ser saludable vivir con emociones tan fuertes / Y cuando lo intento y me duermo, veo ataúdes cerrándose".

En el texto, el rapero africano sostiene que la piratería nació como respuesta al abuso del primer mundo. Según él, un hecho silenciado que impide ir a la raíz del problema. “Desde principios de los 90 cuando mi gobierno en mi país se derrumbó, algunas compañías privadas, contratadas por gobiernos, han estado tirando ilegalmente estos restos nucleares en los mares de Somalia. Nadie estaba ahí para protegernos; los pescadores se quejaron amargamente pero el Consejo de las Naciones Unidas les ignoró. Y los pescadores se movilizaron para proteger las fronteras de Somalia”, explica en el portal Hardknock. tv.

Según el músico somalí, la codicia y la atracción por el dinero acabó por convertir a algunos de esos defensores ecológicos en gángsters de mar. Pero, para K´naan, hay que atacar las entrañas del problema porque “es mucho peor, mucho más siniestro, lo que hacen estas empresas. La piratería es robar en el mar, sólo cogen dinero.

Pero lo que hacen estas empresas es destruir una generación”, subraya.

K´naan se encuentra cómodo en el papel de portavoz de Somalia y deÁfricapor extensión. Y aunque algunos críticos se han lanzado a su yugular por su discurso sobre la piratería, en su gremio no sufre demasiados enemigos. Al revés. Músicos como el senegalés Yossou N´Dour o Kirk Hammett, de Metallica, le han brindado su apoyo en forma de colaboración y hasta recibió reconocimiento desde el tradicionalmente “caníbal” hip-hop: hace unos meses Kanye West colgó en su web un vídeo de America, primer single de K´naan. Al día siguiente, su popularidad se disparó. Luego, sus letras hicieron el resto.

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