2010
Publicado en La Vanguardia el 22/03/2010
Hay deportistas que están por encima de los resultados. A quienes el cronómetro no quema y se ganan el reconocimiento lejos de los focos. Por compañerismo y buen humor. Vecino de Vilafresor, el catalán Fidel Martí dedicó su vida a las carreras de resistencia, especialmente a la madre de todas las pruebas: la Marathon des Sables, una pugna de seis días contra 245 kilómetros de desierto del Sáhara y la comida y el equipo a cuestas. Una pesadilla para las piernas que Martí afrontaba con un humor refrescante y entrañable. Por eso volvía cada año.
No tardó en convertirse en el abuelo de la Sables y brindar consejos a golpe de sonrisa. A sus 69 años, Martí se entrenaba dando vueltas al lago de Banyoles para participar en la décima edición de la carrera del Sáhara, que se celebrará en abril. El miércoles por la noche, su corazón se paró y puso el punto y final a una vida dedicada al deporte y a las carreras de resistencia. Su carácter afable y su tesón le convirtieron en un referente para los amantes de la larga distancia y en un coleccionista de trofeos, como la Medalla al Mérito en el Deporte de la provincia de Girona.
Su vida giró por la ilusión de caminar. Tras una juventud dedicada al remo y el cros, Martí dirigió sus piernas al esfuerzo popular. Pero casi veinte participaciones en la marcha Matagalls-Montserrat, de 84 kilómetros, una docena de carreras Núria-
Berga, de 92, y centenares de carreras de distancias abusivas no fueron lo que le hicieron destacar. Pese a su edad, Martí había conseguido regatear al tiempo y convertirse en el Peter Pan del desierto. Resistente como una roca, parecía que nunca envejecía. Siempre con una broma en la recámara y la ilusión intacta.
Un buen amigo de Martí explicaba como el abuelo de la Marathon des Sables apenas podía contener su afán por volver a desafiar al desierto. “Estaba feliz como un niño, con esa alegría que hacía imposible que pasara desapercibido”, decía.
Cuando en abril los corredores reten al calor y al desierto, el recuerdo de Martí tomará la salida. Aunque aún era pronto para reaccionar, el pasado jueves la organización de la Marathon des Sables confirmó que se le rendiría un homenaje. Quizás con su amuleto personal. En todas sus carreras, Martí tomaba la salida con una bandera y la foto de sus nietos. “No te imaginas como empujan”, decía. El coordinador de la carrera proponía el jueves que cada día un corredor cargara con la bandera y se la fueran pasando hasta el final. Martí siempre explicaba orgulloso que en el desierto nunca había tenido que abandonar. En esta edición, la bandera empujará por él.

Muy bueno Xavi !!!!!!!!
Grande Xavi. Lo echaremos de menos.