05.04
2010

Publicado en La Vanguardia el 05/04/2010

terreblanche_ap203bodyEstar de acuerdo como síntoma. El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, y la líder del principal partido de la oposición, Helen Zille, coincidieron ayer en pedir calma tras el asesinato el sábado por la noche del histórico líder de ultraderecha sudafricana, Eugene TerreBlanche.

El fundador del partido Movimiento de Resistencia Afrikáner (MRA), de 69 años, fue asesinado a machetazos mientras dormía en su granja de Ventersdorp, al noroeste del país. Aunque según la policía el suceso no tiene un móvil político – detuvieron a dos ex trabajadores, de 21 y 15 años, con quienes el fallecido mantenía una disputa salarial-,la noticia de la muerte de uno de los símbolos de la extrema derecha nacional provocó preocupación en las esferas políticas. Los presuntos asesinos eran negros y las autoridades temen que el suceso avive la violencia racial en el país.

Apenas unas horas después del asesinato, el mandatario sudafricano calificó los hechos de “terribles” y pidió mantener la calma y “no permitir que los provocadores se aprovechen de la situación para incitar y alentar el odio racial”.

Las palabras de Zuma dan pistas de la controvertida figura del ex líder del MRA. Ex actor y poeta, TerreBlanche se servía de su facilidad de palabra para encender a sus – ya escasos-seguidores con un discurso de tintes neonazis en el que alababa el apartheid y proclamaba sin rubor la supremacía blanca. Zuma quiso cortar por lo sano posibles gestos de simpatía hacia el macabro crimen: “Aunque sus asesinos piensen que pueden tener justificación, no tenían ningún derecho a quitarle la vida”, subrayó.

El discurso de Zille adaptó forma de reproche: “El asesinato de TerreBlanche inevitablemente polarizará e inflamará las pasiones en Sudáfrica, en un momento en el que las tensiones son ya muy altas”. La líder del AD se hacía eco de la polémica que los últimos días ha inundado los telediarios y portadas de medios sudafricanos. A principios de marzo, el popular líder de las Juventudes del Congreso Nacional Africano – el partido de Zuma-cerró un encendido mitin político entonando un himno de la lucha antiapartheid con versos explícitos en su estribillo como “mata a los bóer, mata a los granjeros, mata a los racistas”.

Tras las quejas de la oposición, la semana pasada el tribunal superior de Pretoria prohibió la canción y advirtió a Malema que no podía volver a cantarla en público. Pero el cántico ya es un símbolo: el joven político, de visita a Zimbabue este fin de semana, fue recibido por la multitud del país vecino con la tonadilla “mata al bóer”.

Las protestas no son gratuitas. Desde 1994, cuando se celebraron las primeras elecciones democráticas que ganó Nelson Mandela, más de 3.000 granjeros blancos han sido asesinados en Sudáfrica. En ocasiones, la crueldad con la que se emplean los asaltantes invita a pensar en el odio racial como motor del delito. Según la policía, el cuerpo de TerreBlanche se encontraba tendido en su cama y tenía el rostro completamente desfigurado.

Aunque la versión oficial del gobierno quiere evitar relacionar el cántico con el asesinato de TerreBlanche, el MRA apunta en esa dirección y responsabiliza de los hechos a Zuma y su discípulo. “La muerte de nuestro líder esta directamente relacionada a la canción Matar a los bóer de Julius Malema”, acusó un portavoz. Y deslizó una amenaza: El MRA adoptará las medidas necesarias para vengar a su fundador.

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