2010
Publicado en La Vanguardia el 09/04/2010. Johannesburgo, Sudáfrica
Hace dos millones de años, unos homínidos de brazos largos, poderosas manos y piernas desarrolladas, capaces de dar grandes zancadas y correr como un humano, habitaban las estepas y colinas del sur de África.Su constitución fuerte y ágil probablemente les permitía trepar con facilidad. Estos homínidos eran Australopithecus sediba,una nueva especie descubierta en Sudáfrica por investigadores de la Universidad de Witwatersrand de Johannesburgo y presentada hoy en la revista Science.
El entusiasmo que ha despertado el hallazgo, uno de los más importantes de la paleoantropología en los últimos años, se deriva de sus características de eslabón entre géneros. Ayuda a comprender cómo apareció el género Homo,uno de los capítulos incompletos en la historia de la evolución humana.
Hasta ahora, los australopitecos eran los únicos candidatos a ser antepasados directos de los humanos. Pero sorprendían las grandes diferencias anatómicas entre ambos géneros. El Australopithecus sediba resuelve este enigma ya que presenta algunos rasgos que le distinguen de otros australopitecos y le acercan al género humano -especialmente, a la especie Homo erectus-.El reputado paleoantropólogo y líder del equipo de excavación, Lee Berger, cree que la especie ahora descubierta podría ser “el punto del que surge el género Homo”.
Los dos esqueletos parciales de la especie hallados hasta ahora aparecieron en el verano de 2008. Berger se disponía a investigar un sistema de cuevas no exploradas en Malapa, a 50 kilómetros de Johannesburgo. Le acompañaba un estudiante de postgrado y su hijo Matthew, de nueve años. Al poco de llegar, mientras los mayores trabajaban, el pequeño se tropezó con una clavícula incrustada en una roca. Aquel hueso se convertiría en el punto de partida del trabajo de un equipo de 60 investigadores internacionales. Tras aquella clavícula, aparecieron los dos esqueletos, además de abundante fauna – felinos de dientes de sable, antílopes, ratones y conejos-.
Los análisis de los dos esqueletos, un joven preadolescente y una mujer de unos 30 años, confirman que se trata de una nueva especie con características únicas. Aunque el plano general de su esqueleto es el de un australopiteco, tiene también rasgos casi humanos, principalmente en el cráneo y la pelvis. Pese a que su cerebro es casi tres veces más pequeño que el de los humanos actuales, su forma parece ser más avanzada que la de otras especies de australopitecos.
La última tecnología para escanear los restos ha permitido permite también desvelar cómo murieron los dos australopitecos hace casi dos millones de años. Una caída pudo tener la culpa. Los dos homínidos, de 1,27 de altura y unos 30 kilos de peso, se encontraban en el fondo de lo que fue un lago en el fondo de una cueva. Aparentemente, cayeron en el agujero junto a otros animales, donde permanecieron algunos días. Poco después, una fuerte tormenta o una riada trasladó los cuerpos hasta el fondo del lago subterráneo donde los huesos se fosilizaron.
El excelente estado de conservación del material fósil, de entre 1,95 y 1,78 millones de años de antigüedad según el análisis de las rocas donde se encontraban, indica que los cuerpos fueron sepultados rápidamente. La posición de los esqueletos, a apenas 40 centímetros de distancia, y la asociación parcial de algunas articulaciones, sugiere que quizás murieron al mismo tiempo o con pocos días de diferencia.
El hallazgo obliga a reconsiderar el lugar en la evolución de la especie Homo habilis,hasta ahora considerada la primera especie humana. Si Australopithecus sadaba fue ancestro de los Homo erectus,con los que tiene rasgos en común, pero no de los Homo habilis,esto implicaría que los H. habilis no eran realmente humanos. Lo cual implicaría que las herramientas que se han encontrado asociadas a esta especie – y que fueron decisivas para ubicarla en el género Homo-no fueron fabricadas por humanos.
Joer tio, que interesante. Eres un pozo de ciencia.