2010
Publicado en La Vanguardia el 15/06/2010
Holanda promete tanto que si no da la luna sabe a poco. El equipo de Van Marwijk se presentó ayer en el estadio Soccer City de Soweto con la posibilidad de darle en los morros a los incrédulos. Venía de hacer una fase de clasificación de diez – ocho victorias de ocho partidos-y de meter doce goles en tres partidos amistosos contra México, Ghana y Hungría. Ayer en Soweto tenía la posibilidad de darle la razón a los amantes del fútbol, a aquellos que ven en el ADN de los oranje la intención del fútbol bello, de combinación. Luego vino Dinamarca, y casi le agua la fiesta.
Holanda ganó ayer 2 a 0 a un estéril conjunto danés porque jugó mejor, aunque sin alardes, y porque tuvo mejor fortuna. De hecho, en la primera mitad casi echa a perder su condición de aspirante al cetro mundial.
La culpa fue de Bendtner. La selección danesa, con varias bajas en la delantera, echó mano del ariete del Arsenal pese a que éste llevaba varias semanas en el dique seco. Jugó una hora en total y él solo puso en problemas la zaga oranje.Pese a la fama de tronco que le zumba en los oídos, el joven delantero sabe qué hacer con la pelota. Un remate suyo y una asistencia a Khalenberg, que acabó con palomita del portero holandés, pudo adelantar a los de Morten Olsen al inicio. Por parte de Holanda, casi nada.
Tan poco daba que la afición se tuvo que buscar distracción: sobre el minuto 25, las gradas se entretuvieron haciendo la primera ola a ritmo de vuvuzela. El ambiente ayer sí dio el do de pecho. Las raíces de muchos afrikaans,descendientes de los colonos holandeses que llegaron a Ciudad del Cabo hace más de cuatro siglos, pesaron ayer y dieron color al Soccer City.
En el campo había menos alegría. El juego gris de los naranjas, que en la primera mitad se hartaron de vivir en el centro del campo y abusaron de candidez arriba, cambió por un doble rebote.
Nada más comenzar la segunda parte, el defensa danés Simon Poulsen convirtió un centro sin peligro de Van Persie en una carambola que terminó enviando su compañero Agger al fondo de la red. El gol en propia puerta soltó los nervios de los holandeses, que agradecieron el regalo con algo más de toque. Tampoco demasiado, aunque el escenario había cambiado de forma notable.
Y las ocasiones iban cayendo. Van Persie falló en un uno contra uno tras error de la defensa danesa, hecha un flan, y Van der Vaart, con un disparo de espuela, permitió que los fotógrafos se lucieran con la estirada del guardameta vikingo. La naranja mecánica empezaba a carburar.
El técnico Van Marwijk ayudó a la mejora. La entrada de los jóvenes Afellay y, principalmente, Eljero Elia dio otro brío a la partida. El extremo del Hamburgo, el segundo más joven de la selección holandesa tras Van der Wiel, convirtió en descaro cada pelota que tocó. Por su banda empezó a derramarse el peligro holandés y Van Bommel primero y Van Persie después calentaron los guantes del arquero rival. Al poco, Sneijder, que ya sujetaba con fuerza las riendas de los suyos, envió la pelota al larguero tras un disparo desde fuera del área que golpeó en un defensa. Dinamarca había bajado los brazos desde el cambio de Bendtner.
Holanda certificó la rendición danesa en el 85. Un pase al espacio del cerebro del Inter de Milán lo mandó Elia al palo, previo roce de balón del portero, y Kuyt aprovechó el rechace para marcar a placer.
A Holanda le pesó el debut ayer. También la responsabilidad de jugar bien, convencer y golear. A Holanda le pesó, en definitiva, ser eterna aspirante para llevarse el Mundial.
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